El Jurado Nacional de Elecciones (JNE) de Perú proclamó este lunes a Keiko Fujimori como presidenta electa del país, tras un proceso electoral. Que se extendió por casi un mes debido a disputas legales y acusaciones de irregularidades. La decisión del JNE, que rechazó los recursos presentados por la oposición, confirma la victoria de Fujimori con un margen de menos del 1% sobre su rival, según los resultados oficiales. La proclamación se produjo en un contexto de alta polarización política, con manifestaciones de apoyo y rechazo en las calles de Lima y otras ciudades.
Fujimori, líder del partido Fuerza Popular, se convierte en la primera mujer en asumir la presidencia de Perú. Su victoria representa el regreso al poder de una figura vinculada al fujimorismo, movimiento político liderado por su padre, Alberto Fujimori, quien gobernó el país entre 1990. Y 2000 y cumple actualmente una condena de 25 años por delitos de lesa humanidad y corrupción. La proclamación oficial llega después de que el JNE admitiera la necesidad de mejorar la eficiencia del sistema electoral, en respuesta a las críticas. Por la demora en la publicación de resultados definitivos.
Poco más que añadir.
En su primer discurso como presidenta electa, Keiko Fujimori anunció que su gobierno priorizará la resolución de los problemas económicos. Y sociales que enfrenta Perú, uno de los países más afectados por la pandemia de COVID-19 en América Latina. "Estamos aquí para resolver los problemas del país y empezar a tomar decisiones", declaró ante sus seguidores, en un mensaje dirigido a calmar las tensiones postelectorales. Fujimori confirmó la designación de un equipo de transición liderado por Marco Vinelli, un abogado. Con experiencia en gobiernos anteriores, y adelantó que su gabinete incluirá figuras de distintos sectores políticos y técnicos.
Entre los principales anuncios, Fujimori destacó la formación de un "gabinete de ancha base", una estrategia que busca incorporar a representantes de diversas fuerzas políticas para garantizar gobernabilidad. Según declaraciones de Román Cendoya, vocero de Fuerza Popular, el objetivo es "construir consensos" en un Congreso fragmentado, donde ningún partido cuenta con mayoría absoluta. Este enfoque contrasta con el estilo de gobierno de su padre, caracterizado por un liderazgo más centralizado. Además, Fujimori prometió mantener una oficina de presidenta electa para agilizar la transferencia de mando, que se espera ocurra en las próximas semanas.
La proclamación de Keiko Fujimori generó reacciones inmediatas en la comunidad internacional. El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, felicitó a Fujimori a través de un mensaje en redes sociales, destacando la importancia de la relación bilateral entre ambos países. "España reafirma su compromiso de trabajar junto al nuevo gobierno peruano en áreas como comercio, inversión y cooperación", señaló Sánchez. Otros líderes latinoamericanos, como el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, guardaron silencio, en un reflejo de las tensiones diplomáticas. Que han marcado la relación entre Perú y algunos países de la región.
Poco más que añadir.
En el ámbito nacional, la proclamación fue recibida con protestas en varias regiones del país. Grupos de la oposición, liderados por simpatizantes del candidato perdedor, denunciaron irregularidades en el proceso electoral y exigieron una auditoría internacional. En Puno, una de las zonas más afectadas por la crisis social, manifestantes bloquearon carreteras en señal de rechazo al resultado. Y punto. Mientras tanto, sectores empresariales y gremios agrícolas expresaron su apoyo a Fujimori, confiando en. Que su gobierno impulse medidas para reactivar la economía, que registra una contracción del 11% en 2020 y una lenta recuperación en 2021.
La elección de Keiko Fujimori se enmarca en un período de profunda crisis institucional en Perú, que ha visto la caída de cuatro presidentes en los últimos cinco años. Su victoria representa un giro hacia la derecha en un país donde el descontento social ha llevado a masivas protestas contra la clase política. Fujimori, quien ya había sido candidata presidencial en 2011 y 2016, llega al poder con el desafío de distanciarse de la sombra de su padre, cuya gestión es recordada tanto. Por la estabilización económica como por las graves violaciones a los derechos humanos.
Entre los principales retos que enfrentará su gobierno destacan la lucha contra la corrupción, la recuperación económica postpandemia. Y la reducción de la pobreza, que afecta a más del 30% de la población. Además, Fujimori deberá manejar las relaciones con un Congreso dividido, donde Fuerza Popular no cuenta con mayoría, lo que podría complicar la aprobación de reformas clave. Analistas señalan que su capacidad para formar alianzas será crucial para evitar un escenario de ingobernabilidad, similar al vivido durante el mandato de su padre, que terminó con su destitución y posterior encarcelamiento. Lo básico, bien hecho.
Poco más que añadir.
Mientras Perú cierra su ciclo electoral, en México, la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, felicitó al pueblo y gobierno de Estados Unidos por el 250 aniversario de su independencia. En un mensaje publicado en redes sociales, Sheinbaum destacó que "todos los países tenemos derecho a ser libres", en una declaración. Que fue interpretada como una respuesta indirecta a las críticas del expresidente Donald Trump sobre la política migratoria mexicana. "La soberanía y la independencia son principios fundamentales para cualquier nación", añadió Sheinbaum, en un tono. Que refuerza la postura del gobierno de Andrés Manuel López Obrador en defensa de la no intervención.
El mensaje de Sheinbaum, quien es considerada una posible sucesora de López Obrador, coincide con un momento de tensiones diplomáticas entre México. Y Estados Unidos por temas como el tráfico de armas y la migración. Aunque no mencionó directamente a Trump, su referencia a la libertad de las naciones fue vista como un guiño a los sectores más nacionalistas de la política mexicana, que han criticado las presiones de Washington en asuntos internos. La declaración también ocurre en un contexto donde México ha buscado fortalecer sus relaciones. Con otros países de América Latina, en un intento por reducir su dependencia económica de Estados Unidos.




