España alcanzó el hito histórico de cubrir el 60% de su demanda eléctrica con fuentes renovables durante el primer trimestre de 2026, según Red Eléctrica de España (REE). La energía eólica representa el 28% del mix eléctrico, la solar fotovoltaica el 21%, la hidráulica el 8% y la biomasa y otras renovables el 3% restante.

El resultado sitúa a España como uno de los líderes europeos en transición energética, por delante de Francia —que aún depende de la nuclear en más del 65%— y comparable con Alemania, Dinamarca y Portugal. El plan del gobierno es alcanzar el 80% de renovables en 2030, un objetivo que los expertos consideran alcanzable dada la aceleración de la instalación de parques solares y eólicos en Castilla-La Mancha, Extremadura, Aragón y Galicia.

Para el consumidor, la transición energética se traduce en facturas más predecibles a largo plazo —las renovables no tienen coste de combustible— pero requiere inversión en almacenamiento (baterías de red) para gestionar los momentos de exceso o déficit de producción. El debate sobre el precio de la electricidad en España sigue siendo político, pero la tendencia estructural apunta a la bajada.