La conexión ferroviaria de alta velocidad entre Madrid y Lisboa es uno de los proyectos de infraestructura más esperados de la Península Ibérica. Cuando esté en servicio, el trayecto entre las dos capitales se reducirá de las 9 horas actuales en tren convencional a menos de 3 horas.
Un proyecto de larga gestación
El corredor Madrid-Lisboa por alta velocidad lleva décadas en el debate político e infraestructural de España y Portugal. El trazado previsto discurre por Extremadura y conecta con la red portuguesa en la frontera de Badajoz. Las obras avanzan por etapas y el proyecto requiere coordinación entre Renfe, Adif y los operadores portugueses CP.
El impacto esperado en la movilidad
La línea de alta velocidad competirá directamente con el puente aéreo Madrid-Lisboa, actualmente una de las rutas aéreas más transitadas de Europa. Los análisis de movilidad apuntan a que el tren, al conectar el centro de ambas ciudades sin necesidad de aeropuerto, captará una parte importante de los viajeros de negocios y turistas.
Oportunidades para el turismo y la economía
Una vez operativa, la línea facilitará los viajes de ida y vuelta en el día entre las dos capitales, lo que abre oportunidades para el turismo de fin de semana, los intercambios culturales y la movilidad laboral entre los dos países. Madrid y Lisboa son destinos complementarios con culturas, gastronomías y patrimonios que se enriquecen mutuamente.
El estado actual
Las obras de mejora del corredor ferroviario Extremadura están en curso. La fecha de puesta en servicio de la alta velocidad completa depende del ritmo de ejecución de las obras en ambos países y de los procesos de licitación y financiación europeos.