Una explosión sacudió la terminal del aeropuerto de Tibú, en Norte de Santander, dejando tres personas heridas y devastando gran parte de la infraestructura, según informó ELTIEMPO.com.
Fuentes de DW.com apuntan al ELN como autor del atentado; Caracol Radio y El Espectador confirmaron que la carga explosiva fue lanzada desde drones, una técnica que el grupo ha usado en otras ocasiones.
Ante la magnitud del daño, la aerolínea estatal Satena canceló la reapertura de la ruta Cúcuta‑Tibú, explicó la entidad en un comunicado. La decisión busca proteger a los pasajeros mientras se evalúan los estragos estructurales.
Autoridades locales anunciaron investigaciones para rastrear el origen de los drones y reforzar la vigilancia en el aeropuerto. La Fiscalía de Norte de Santander ya abrió un proceso para identificar a los responsables.
Este incidente se suma a la ola de violencia que acompaña al conflicto armado interno en Colombia, donde grupos insurgentes como el ELN siguen recurriendo a explosiones y sabotajes contra infraestructura civil. En mi criterio, la creciente sofisticación de sus métodos, como el uso de drones, obliga a las fuerzas de seguridad a replantear urgentemente sus estrategias de defensa.




