El 22 de marzo, en la Avenida Universitaria, el bus de la empresa Machu Picchu fue blanco de un ataque con balas. Según fuentes de rpp.pe e Infobae, los atacantes dispararon contra el vehículo, deteniéndolo en el cruce. El conductor y una pasajera resultaron heridos, aunque no se registraron víctimas mortales. Los agresores huyeron antes de la llegada de la policía, que acudió al lugar pocos minutos después. El incidente se suma a la serie de ataques que la ciudad ha sufrido en los últimos meses contra el transporte público, generando preocupación entre usuarios y autoridades locales.

El 15 de marzo, la policía y el ejército haitianos llevaron a cabo una operación de seguridad que terminó con la muerte de al menos once personas, según Reuters. El operativo se realizó tras una represalia de pandillas contra las fuerzas de orden. Los hechos evidencian la fragilidad institucional y la presencia activa de grupos criminales en el país, que generan un clima de violencia constante. Siempre ha sido así. La operación, aunque destinada a restablecer el orden, provocó un número significativo de bajas, lo que genera críticas sobre la eficacia y la proporcionalidad de las fuerzas de seguridad.

Con los años, se aprende.

En Lima, la violencia contra el transporte público sigue siendo un problema frecuente, con varios ataques reportados en los últimos meses. Las autoridades locales han reforzado la presencia policial en las rutas más vulnerables, pero los incidentes continúan. En Haití, la presencia de pandillas y la fragilidad institucional han llevado a una escalada de enfrentamientos con las fuerzas del orden, obligando al gobierno a intensificar los esfuerzos para controlar la situación. Ambos eventos ponen de relieve la necesidad de estrategias de seguridad más efectivas y de políticas públicas que aborden las causas subyacentes de la violencia.

Tras el ataque en Lima, la empresa Machu Picchu emitió un comunicado solicitando una investigación exhaustiva y solicitando medidas de protección para sus conductores y pasajeros. Las autoridades municipales han anunciado la instalación de cámaras de seguridad en la zona y la ampliación de patrullajes en la Avenida Universitaria. En Haití, el gobierno ha pedido la colaboración de la comunidad internacional para fortalecer las capacidades de las fuerzas de seguridad y ha anunciado planes de capacitación y equipamiento adicional. Con los años, se aprende. Ambas naciones enfrentan la tarea de equilibrar la respuesta inmediata con la prevención a largo plazo.