💿 Discografía
📖 Biografía
El escenario está a oscuras, solo iluminado por un haz de luz azul que recorta la silueta de un tipo con gafas de sol a las tres de la mañana. No hay coreografía ensayada, ni pyro, ni bailarines. Solo él, un micrófono y esa voz que parece salir de un teléfono viejo pero que, irónicamente, suena más nítida que la de cualquier otro en el género. Así empieza un concierto de Feid, y así empieza también el misterio: ¿cómo un artista que compone canciones para otros termina siendo el que mejor entiende lo que quiere escuchar una generación?
Salomón Villada Hoyos —Feid para el mundo— nació en Medellín en 1992, pero su música no huele a barrio ni a cliché. O al menos no solo. Hay algo más en ese reggaeton que destila: una mezcla de nostalgia digital, de R&B que se cuela entre los beats, de afrobeats que le dan un aire global sin perder el sabor local. No es el reggaeton de los golpes secos y las letras explícitas, sino el de las melodías que se te pegan como un chicle en el zapato. El que suena en los afters cuando ya no queda nadie en la pista, pero tú sigues ahí, con los ojos cerrados, dejándote llevar.
El compositor que se cansó de escribir para otrosAntes de ser Feid, Salomón era ese tipo que escribía canciones para los grandes. J Balvin, Maluma, Nicky Jam... Nombres que llenan estadios, pero que a veces necesitan que alguien les ponga la letra que les falta. Él lo hizo. Y lo hizo tan bien que, en algún momento, debió preguntarse: "¿Y si en lugar de darles mis ideas a ellos, me las quedo para mí?".
No fue un salto al vacío. Fue una decisión calculada, como todo en su carrera. Lanzó su primer EP, Así Como Suena, en 2017, pero fue con Ferxxo 100 (2020) cuando la cosa empezó a tomar forma. Allí ya estaba ese sonido que lo define: beats minimalistas, voces procesadas como si fueran samples, y letras que hablan de amor, pero también de soledad, de noches que no acaban y de esa sensación de que, aunque estés rodeado de gente, siempre hay algo que te falta.
Lo interesante es que Feid no compite con los grandes del género. No intenta ser el más duro, ni el más explícito, ni el que más polémica genera. Su estrategia es otra: hacer música que suene bien en el coche, en el gimnasio, en la fiesta, pero también en ese momento en el que estás solo en tu habitación y necesitas algo que te acompañe. Y eso, en un género tan saturado como el urbano, es un lujo.
MOR, NO LE TEMAS A LA OSCURIDAD: el disco que lo cambió todoSi hay un antes y un después en la carrera de Feid, ese es MOR, NO LE TEMAS A LA OSCURIDAD (2022). El título ya es una declaración de intenciones: "MOR" no es solo una abreviatura de "muerte" en español, sino también un guiño a esa oscuridad que muchos prefieren evitar, pero que él convierte en algo atractivo. El disco es una mezcla de vulnerabilidad y confianza, de letras que hablan de desamor pero con un flow que invita a bailar.
Canciones como Ferxxo 1000 o Classy 101 (con Young Miko) se convirtieron en himnos instantáneos. La primera, con ese beat que parece sacado de un videojuego de los 90, es pura adrenalina; la segunda, un experimento de pop urbano que funciona porque no intenta ser nada más que lo que es: un tema para cantar a gritos en el coche. Y luego está Friki, con Karol G, un tema que demostró que Feid podía hacer reggaeton puro sin perder su esencia.
El disco fue un éxito en streaming —uno de los más escuchados del año—, pero lo más importante es que consolidó su sonido. No es el reggaeton de los golpes bajos y los "dembow" repetitivos, sino el de las melodías que se te quedan en la cabeza días después de escucharlas. El de los detalles: un piano aquí, un sample de voz allá, un cambio de ritmo inesperado. Eso es lo que lo hace diferente.
El fenómeno "ferxxo": más que fans, una tribuFeid no tiene seguidores. Tiene "ferxxos". Y eso no es casualidad. Desde el principio, ha construido una imagen que va más allá de la música: es el tipo relajado, el que no necesita gritar para que lo escuchen, el que se presenta en conciertos con una estética entre lo sensual y lo intelectual. No es el artista que busca polémica, sino el que prefiere que su música hable por él.
Sus redes sociales son un reflejo de eso. No hay exceso de fotos en el gimnasio, ni mensajes motivacionales, ni esa obsesión por mostrar una vida perfecta. En su lugar, hay memes, fotos con amigos, y ese aire de "aquí no pasa nada, pero en realidad pasa todo". Y eso conecta. Porque en un mundo donde todos intentan venderte una vida de lujo, Feid vende algo más difícil de encontrar: autenticidad.
Eso sí, no todo ha sido fácil. En 2023, su relación con Karol G —una de las artistas más grandes del género— lo puso en el centro de la atención mediática. De repente, era el "novio de Karol G", y eso, en un mundo tan machista como el del reggaeton, no es poca cosa. Pero Feid no se dejó definir por eso. Siguió haciendo su música, siguió siendo él, y eso, al final, es lo que más respeta su público.
¿Qué viene después?Feid no es de los que se quedan quietos. Si algo ha demostrado en estos años es que sabe evolucionar sin perder su esencia. Su último trabajo, FERXXO 18+ (2023), es una muestra de eso: más experimental, más arriesgado, con colaboraciones que van desde el reggaeton clásico hasta el pop más comercial. Y aunque algunos puristas del género lo critican por "venderse", lo cierto es que Feid nunca ha pretendido ser el guardián de la tradición. Él hace música para el presente, no para el pasado.
Lo que está claro es que Feid no es un artista más en el montón. Es de esos que llegan y cambian las reglas sin que nadie se dé cuenta. No hace falta que grite, ni que se ponga en plan "rey del reggaeton". Le basta con esa voz que parece susurrar, con esos beats que suenan a futuro, y con esa capacidad de hacer que una canción se sienta como un secreto que solo tú y él comparten.
Y eso, al final, es lo que lo hace grande. No el ruido, ni los premios, ni los millones de streams. Sino esa sensación de que, cuando escuchas a Feid, estás escuchando algo que solo él podía hacer.