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📖 Sinopsis
**Robot Dreams: cuando un perro y un robot nos rompen el corazón**
Nueva York, 1984. Un perro solitario compra por correo un robot con instrucciones de montaje. Lo que empieza como un manual de bricolaje se convierte en una amistad tan pura que duele. *Robot Dreams* (2023), la película de animación española que arrasó en los Goya —Mejor Película de Animación—, no es solo un cuento sobre máquinas y mascotas. Es un espejo de la soledad urbana, de esos vínculos que construimos cuando el mundo parece demasiado grande.
La directora, Pablo Berger, adapta la novela gráfica de Sara Varon con una paleta de colores que oscila entre la nostalgia ochentera y la melancolía adulta. No hay villanos, ni persecuciones espectaculares, ni diálogos grandilocuentes. Solo dos personajes —un perro llamado Dog y un robot sin nombre— intentando no perderse en una ciudad que los ignora. La genialidad está en lo pequeño: un baile en la playa, un verano que se esfuma, un reencuentro años después. Escenas que pesan más que cualquier discurso.
Lo que más mola de *Robot Dreams* es su honestidad. No fuerza la lágrima ni edulcora la realidad. Dog y el robot se quieren, pero la vida —con sus trenes que no esperan, sus playas que cierran, sus dueños que se cansan— los separa. Y ahí está el golpe: la amistad no siempre vence. A veces, simplemente, se queda en el recuerdo.
No es una película para niños, aunque los niños la entenderán. Es una película para cualquiera que haya sentido que el tiempo pasa demasiado rápido. Para quienes saben que los mejores finales no son los felices, sino los que te dejan pensando en lo que pudo ser. Y vaya si *Robot Dreams* lo consigue.
🎞️ Ficha técnica
🏆 Premios ganados
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