▶️ Tráiler oficial
📖 Sinopsis
El niño corre entre los matorrales, el aliento entrecortado. A su espalda, el rugido de los motores se acerca. No es un juego: es la frontera entre Camerún y España, y Adú —apenas un crío— sabe que si lo atrapan, no habrá segunda oportunidad. Así arranca *Adú* (2017), el drama de Salvador Calvo que se llevó el Goya al Mejor Director y dejó una huella incómoda en el cine español.
No es una película fácil. Calvo no se conforma con mostrar la crudeza de la migración infantil; la retuerce hasta que duele. Tres historias se entrelazan sin concesiones: la de Adú, la de un guardabosques que descubre un cadáver en la selva, y la de un piloto que transporta animales exóticos mientras su vida personal se desmorona. El guion, escrito por Alejandro Hernández, evita el melodrama barato y apuesta por un realismo que quema. No hay villanos de cartón, solo personas atrapadas en sistemas que las ahogan.
Lo mejor de *Adú* es su capacidad para incomodar. No busca lágrimas fáciles, sino preguntas incómodas: ¿qué harías tú si tu hijo tuviera que huir solo? ¿Hasta dónde llega la responsabilidad de quien mira desde lejos? La fotografía, fría y documental, refuerza esa sensación de urgencia. Y el silencio —ese silencio espeso entre los diálogos— dice más que cualquier discurso.
No es una película para ver y olvidar. Es de esas que se clavan, que te obligan a mirar aunque prefieras apartar la vista. Calvo no juzga, pero tampoco perdona: muestra, y deja que el espectador cargue con el peso. Por eso, cuando los créditos aparecen, uno no sale del cine con respuestas, sino con una rabia sorda. Y eso, en el cine actual, es un lujo.
✍️ Nuestra crítica
Tensa y emocional, 'Adú' retrata la crudeza de la inmigración con un ritmo trepidante que no afloja.
💬 Frases memorables
" ¡Vamos, Adú, vamos! — Toñi
" ¡Cállate, cállate! — Adú
🎬 Curiosidades y datos de producción
👥 ¿Para quién es?
🏆 Premios ganados
🎬 También te puede gustar






