Chat Colonia
La catedral gótica y el Carnaval alemán.
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Sobre Chat Colonia
Los domingos por la tarde la sala se llena de expatriados que, entre café y café, buscan desesperadamente alguien con quien hablar español sin tener que traducir mentalmente cada frase. Hoy es Carlos quien abre el fuego desde su apartamento en Ehrenfeld, quejándose del cielo gris plomizo mientras comparte una foto de su última incursión en el supermercado local buscando algo parecido al jamón serrano. Llegó a Alemania hace tres años por una beca de investigación y acabó quedándose por el ambiente de la ciudad, pero admite que la morriña aprieta cuando cae la noche. Como él, decenas de hispanohablantes se refugian aquí para compartir esa mezcla tan extraña de vida germánica y corazón latino.
Las conversaciones en este canal son un termómetro exacto del día a día en Renania del Norte-Westfalia. Se debate con pasión si la Kölsch se sirve demasiado fría, se pasan enlaces con ofertas de pisos de alquiler que desaparecen en minutos y siempre hay alguien preguntando cómo demonios se rellena el formulario para el empadronamiento en el Ayuntamiento. No falta el humor ácido cuando se habla de los retrasos endémicos de los trenes de la Deutsche Bahn ni la nostalgia compartida al recordar las persianas de España. Durante la época de Carnaval, el canal se vuelve un hervidero de consejos sobre disfraces de última hora y planes para esquivar las hordas de turistas en la plaza del Ayuntamiento.
Lo que hace diferente a este rincón es su obsesión sana con la silueta de la catedral gótica, que funciona casi como un faro de identidad para todos los habituales. Hay una rivalidad mítica y muy divertida con los vecinos de Düsseldorf; basta que alguien mencione la cerveza Altbier para que el canal se llene de iconos de indignación y bromas pesadas. Los usuarios veteranos tienen la costumbre no escrita de dar la bienvenida a los recién llegados con un "Kölle Alaaf" virtual, el grito de guerra de la ciudad. El pico de actividad ocurre siempre a partir de las nueve de la noche, cuando el frío de la calle empuja a todos hacia el calor del teclado.
Para formar parte de estas charlas no necesitas rellenar formularios infinitos ni confirmar correos electrónicos. Entras directamente desde la web de ChatZona con el dispositivo que tengas a mano, pones el alias que más te guste y ya estás dentro de la red de IRC que lleva uniendo gente desde 2007. Aquí las distancias se acortan de golpe con solo pulsar la tecla de enviar. Lo raro sería que nadie te respondiera en los primeros dos minutos.